Mingei

Mingei: artesanías japonesas de la gente para la gente. 5 principios.

Con el proceso de industrialización de Japón, muchas de las tradiciones de producción manual de bienes se vieron afectadas. El movimiento Mingei es una de las respuestas dadas a la crisis de la cultura nipona tradicional.

Durante los primeros años del siglo XX, el mercado japonés se fue poblando con productos industrializados y las expresiones artísticas niponas comenzaron a recibir el influjo occidental. A finales de los años veinte, Yanagi Sōetsu, un filósofo preocupado por la pérdida de las tradiciones del trabajo manual y sus estéticas milenarias, dio origen al movimiento denominado minshu-teki kogei (“arte y artesanías de la gente, para el uso cotidiano de la gente”), abreviado como Mingei. Este movimiento se propuso rescatar el arte folclórico japonés del olvido en el que estaba cayendo. Su importancia fue tal que, desde entonces, Mingei se ha convertido en sinónimo de artesanías japonesas.

Para Yanagi, inspirado en el budismo, la artesanía, como los cuencos para la ceremonia del té, nace de un proceso natural, de un material natural y de un corazón que acepta. La belleza del objeto artesanal no se encuentra en la originalidad que pueda plantear frente a otros objetos del arte, sino que surge de la perfección que le otorga la creación anónima y el sometimiento a una actividad repetitiva tradicional. Esta belleza puede ser contemplada en su mayor grado cuando el artesano pierde toda diferenciación con el objeto que produce y su actividad, entonces, se convierte en una vía hacia la Iluminación.

Historia del movimiento Mingei

Un antecedente importante del movimiento se puede encontrar en la Gran Bretaña de finales de siglo XIX, en la que el movimiento de arte popular Arts and Crafts surgió como una reacción a la industrialización y a la forma de vida moderna, en la que sus adherentes veían una mecanización de la existencia humana.

El Arts and Crafts se constituyó como un movimiento estético reformista, fuertemente asociado a las ideas del arquitecto, diseñador y maestro textil William Morris, que fue un firme defensor e impulsor de la recuperación de los trabajos artesanales. Como postulado fundamental, afirmó la primacía del hombre sobre la máquina y revalorizó métodos de producción tradicionales previos a la hegemonía de la industria.

William Morris, influido por el pensamiento marxista, buscaba desalienar al hombre del modo de producción capitalista y esto lo llevó a proponer el trabajo artesanal como camino de recuperación de lo humano. Su pensamiento, a través del movimiento de arte popular británico, llegó a diferentes países del mundo y tuvo un impacto notable sobre la creación de artesanías en el mundo angloparlante.

Minshu-teki togei

Arts and Crafts también influyó en el nacimiento del movimiento minshu-teki togei, que buscaba rescatar el valor de los objetos artesanales de la sociedad japonesa frente a su propio proceso de industrialización. Shōji Hamada, un alfarero japonés que trabajó en Inglaterra con el ceramista Bernard Leach, influenciado por la idea de un arte popular, abrió un taller en la localidad de Mashiko que se convertiría en un centro tradicional de la cerámica japonesa. Hamada, junto con su maestro Kawai Kanijiro, serán considerados los precursos del movimiento de recuperación cultural de la artesanía japonesa en su país.

En 1926, Hamada, Kanijiro y Sōetsu decidieron abrir un museo dedicado a las artesanías tradicionales de Japón, hechas por la gente para la gente y respetando una unión profunda entre la utilidad de las piezas y su belleza. A pesar de su decisiva influencia, Hamada, al considerar la cerámica como una actividad artística, no centró toda su actividad en rescatar la estética popular de la artesanía japonesa, sino que tuvo una extensa producción más allá de la tradición cultural de su país. Sōetsu se convirtió en la cara más visible del nuevo movimiento, del que acuñó el nombre y definió los principios estéticos para agregar belleza a la utilidad de las piezas.

Occidentalización y japonización

La idea de objetos artesanales hechos por la gente para la gente, es similar a la idea británica de recuperación del valor del hombre frente a la máquina. Sin embargo, hay diferencias importantes entre ambas concepciones. La sociedad japonesa, hasta el siglo XIX, no diferenció entre creaciones artísticas y artesanales. Cerámica, textiles, cestería no se distinguían de pintura, escultura o arquitectura como pertenecientes a ámbitos diferentes. Con la occidentalización de Japón, no solamente la distinción fue introducida, sino que la producción de piezas artesanales comenzó a desaparecer.

Cuando se produjo el movimiento contrario, de japonización del objeto artístico occidental, las artesanías de Japón comenzaron a demandarse crecientemente. La respuesta del gobierno fue la producción industrial en masa. Cuando Hamada tomó la decisión de abrir su taller de cerámica, posiblemente su interés era más el de recuperar las actividades tradicionales de la sociedad japonesa que la desalienación del hombre.

El artesano británico de la cerámica Phil Rogers ha coleccionado creaciones de Hamada y de otros maestros japoneses. Se pueden ver y comprar en su sitio web. Por supuesto, la cerámica de Hamada puede ser muy costosa y llegar a valer algunos cientos de dólares.

Los principios del Mingei

El Mingei se ha definido tradicionalmente por los siguientes principios:

  • El Mingei es producido a mano y en grandes cantidades. El corazón de esta actividad es su producción manual, lo que le da su carácter artístico. Sin embargo, a diferencia del arte propiamente dicho, su objetivo continúa siendo utilitario, por lo que debe poder producirse masivamente.
  • El arte del Mingei debe tener un diseño práctico, simple y poco costoso. Este principio se deriva del carácter masivo de la producción y de su función utilitaria. Crear bienes de lujo traicionaría el propósito del movimiento, ya que muy poca gente podría acceder a ellos.
  • Los objetos del Mingei están destinados a las masas. El uso masivo es lo que les otorga su belleza y autenticidad regional y cultural.
  • El arte del Mingei debe representar la región en la que es producido. Más allá de la estética, cada objeto adquiere características representativas y específicas de la región de Japón a la que pertenece. La cultura nipona aprecia las variaciones regionales.
  • Los artistas del Mingei son anónimos. Tradicionalmente, esto significó que no podían esperar ningún tipo de reconocimiento. A pesar de este requisito de obras anónimas, esta postura ha cambiado en la actualidad, ya que la sociedad ve como un valor positivo celebrar y reconocer el trabajo de los individuos que ayudan a preservar las principales tradiciones culturales.

Estos principios guardan algunas similitudes con las concepciones occidentales del objeto artesanal, aunque también mantienen sus diferencias. Te invitamos a leer nuestra publicación sobre la definición y características de las artesanías para hacer una comparación.

El Mingei contemporáneo

Aunque el movimiento Mingei estuvo muy asociado a la actividad de creación de cerámica, no se limitó únicamente a ella. En la exposición de 2014 Mingei, are you here? de la galería Pace, en Londres, se pudieron apreciar pinturas, esculturas, textiles y obras sobre papel, además de los objetos de cerámica, pertenecientes a más de veinticinco artistas.

En la actualidad, las artesanías de Japón se encuentran ampliamente difundidas en las sociedades occidentales, desde los cuencos para la ceremonia del té que deleitaban a Yanagi, pasando por los maneki-neko o gatitos que atraen la buena suerte, hasta las ito-mari, pelotas de hilo enrollado que usaban las mujeres para jugar a las atrapadas. Te invitamos a recorrer el tablero de Pinterest de Gaijin Crafter para conocer algunas de estas artesanías.

El Mingei en la Academia

Además de la continua producción artesanal, la historia del movimiento Mingei es hoy objeto de estudios y reflexiones académicas. Si te interesa saber más sobre el tema, te compartimos una publicación en PDF de la historiadora Muriel Gómez Prada: Mingei o el arte del pueblo. Muchos estudios más se pueden encontrar buscando en internet.

También te dejamos la reciente exposición del profesor Ricard Bru, de la Universitat Autònoma de Barcelona, sobre la influencia de esta concepción popular japonesa en Cataluña a mediados del siglo XX.

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